16 Jun No hay comentarios ResMedia Sin categoría

Uno de los temas que estamos viendo de mayor actualidad es el acoso escolar en los centros. Desde el blog nos gustaría hacer algunas menciones e invitaros a que participéis y deis vuestra opinión.

Para hablar de acoso escolar debemos pasar obligatoriamente por dos términos primero. Uno es el de violencia, que hace referencia al tipo de interacción entre personas que provocan o amenazan con hacer daño grave (ya sea verbal, psicológicos, físico o sexual) a otra persona. Este concepto puede interpretarse de múltiples formas en función del punto de vista de quién lo considere.

maltrato, violencia, rendimiento escolar, Otro es del de acoso escolar, término al que nos referimos cuando se produce maltrato entre escolares de forma reiterada tanto en el aula como a través de redes sociales etc. El acoso escolar lleva implícita la violencia escolar. La violencia escolar no es un fenómeno nuevo, es tan antiguo como la propia institución educativa. Aunque sí es cierto que en los últimos años ha generado una gran preocupación social, como revela el impacto que ha tenido en los medios de comunicación alguna de sus manifestaciones más graves. Algunas de las consecuencias más comunes de este tipo de violencia son:

  • El comportamiento disruptivo
  • Las agresiones de profesores a alumnos
  • Las agresiones de alumnos a profesores
  • El maltrato entre iguales
  • El vandalismo
  • Absentismo
  • Fracaso escolar

La mediación escolar o mediación entre pares es una herramienta muy utilizada en los centros escolares para afrontar conflictos que se puedan producir entre los alumnos, los profesores, los padres o cualquier miembro de la comunidad educativa. Día a día se demuestra la eficacia y beneficios de programas de mediación y resolución de conflictos en los colegios para que los alumnos puedan adquirir técnicas y habilidades de comunicación y gestión de emociones de forma que puedan aplicarlas en su vida cotidiana y al clima del centro.

A pesar de los efectos positivos que tiene la implantación de programas de mediación para la resolución de los conflictos que surgen en los centros escolares, la gravedad que suelen llevar asociados los casos de acoso, nos hace preguntarnos acerca de la idoneidad de emplear la mediación a la hora de abordar de este tipo de problemáticas.

Algunos factores a tener en cuenta para identificar cuando la mediación no es la herramienta más ideal:

  • La intimidación y el acoso no son un conflicto, son una forma de victimización, del mismo modo que los que niños pueden sufrir abuso o violencia doméstica en un proceso de mediación corren el peligro de ser victimizados.
  • El empleo de la mediación para abordar el acoso puede transmitir un mensaje erróneo tanto a la víctima como al agresor. La propia naturaleza de la mediación implica el establecimiento de puentes en común para resolver una situación conflictiva, y mediante su uso  se correría el riesgo de que la víctima entienda que ambos (agresor y víctima) tienen parte de razón y parte de culpa y que los dos tienen que trabajar para solucionar el problema, cuando el mensaje real que tiene que recibir es que en ningún caso merece ser intimidado y que se hará todo posible para detener el acoso. Por otro lado, el mensaje contundente que tiene que recibir el agresor es que su comportamiento es intolerable y debe de interrumpirlo.
  • La mediación puede ser un proceso muy duro para el menor acosado, ya que enfrentarse a su agresor puede ser muy incómodo y molesto. Desde la conciliación existen métodos para que la víctima no tenga que hacer frente a ese momento y continuar con el proceso. En muchas ocasiones se utilizan cartas para que el agresor pueda comunicarse con la víctima y poder realizar una petición de disculpas sin que el menor tenga que enfrentarse a él.

Intervenciones fundamentales:

Cuando la persona responsable del programa es consciente de que se trata de un caso de acoso, debe actuar lo más rápido posible para que el coordinador intervenga a través de tres ejes fundamentales, en favor de la víctima:bullying, acompañamiento, acompañamiento familiar.

  • Proporcionándole apoyo, demostrándole confianza y asegurándole que la situación que está padeciendo va a terminar. Que consigan ver que no son culpables del escenario que están viviendo y que a cualquier persona podría sucederle lo mismo (de manera muy similar a lo que se conoce como “acompañamiento”).
  • Darle información sobre sus derechos y los procedimiento a los que se puede recurrir para atajar este asunto.
  • Hacerle sentir que se puede solucionar la situación. Es muy importante ser proactivo a la hora de enfrentarse a los problemas y motivarnos para que este tipo de situaciones no se vuelvan a producir. Siempre existe la posibilidad, si ambas partes se muestran de acuerdo y siempre que el experto lo considere conveniente, de iniciar un proceso de mediación antes de iniciar procesos disciplinarios formales.

Es evidente que las intervenciones más eficaces para la gestión adecuada de los conflictos y su prevención en los centros educativos pasa por la necesidad de establecer un enfoque de intervención basado en la confianza y el respeto mutuo, este enfoque pasaría por incluir las siguientes fases:

Elaborar un plan de convivencia donde se establezca un diagnostico de las necesidades y problemáticas del centro en el que aparecieran todos los aspectos de intervención, normas de convivencia, procedimientos, etc.

  1. Las actuaciones que el centro pone en marcha con el proyecto educativo a través de protocolos y líneas de actuación para situaciones conflictivas.
  2. Metodologías en el aula donde se pongan en marcha actividades de concienciación y empatía de los alumnos con este tipo de situaciones.
  3. Intervenciones con la familia y el entorno del centro, donde la colaboración y participación de las familias juegan un papel importante tanto en la detección de la violencia como en su prevención.
  4. La evaluación de las actuaciones con la intención de la mejora progresiva de los procesos desarrollados.

Sólo a través de un trato integral de todos estos aspectos se puede conseguir proteger a nuestros niños de la violencia escolar. Esperemos contar cada vez más con el compromiso de instituciones escolares y políticas para garantizar escuelas seguras.