12 May No hay comentarios ResMedia Sin categoría

La que se avecina

La célebre serie televisiva “La que se avecina” es un claro ejemplo de un sin fin de conflictos que se dan en la convivencia de una comunidad. Desde el punto de vista humorístico, hemos pasado muy buenos ratos en compañía de todos los personajes que intervienen en la serie pero no deja de ser un reflejo de las situaciones que ocurren en muchas comunidades vecinales que tenemos a nuestro alrededor o incluso en la nuestra propia. El capítulo del 10 de mayo fue especialmente llamativo en lo referente a la instalación de sistemas para mejorar la eficiencia energética, ya sean de uso común o privado. No hemos querido pasar por alto cómo la mediación podría jugar un papel resolutivo en este asunto.

Situándonos en el capítulo, Enrique (alcalde del municipio),  cambia su actual coche de gasolina por un coche eléctrico con el fin de poder beneficiarse de las ventajas que este tipo de automóviles ofrece. Desde su bajo consumo de recursos hasta el bajo coste que supone su mantenimiento, nada más llegar a su comunidad los vecinos no desperdician ni un segundo en criticar dicha acción, llegando incluso a recriminarle que ha dejado sin trabajo a su antiguo chofer que le transportaba en su coche oficial. Una vez terminada la ronda de reproches, los vecinos meditan cómo se recarga el nuevo coche eléctrico y deciden seguir a Enrique hasta el garaje donde descubren que el coche se recarga a través de la toma eléctrica. Es entonces cuando vuelven a mostrar su enorme descontento convocando una junta de propietarios.

En este punto podemos ver cómo se ha generado el conflicto para ambas partes finalizando de este modo la primera etapa del problema. En la junta vecinal amonestan a  Enrique por la sustracción de amperios y kilovatios de la comunidad para el uso personal, alegando que ha supuesto para ellos una traición e incluso un robo. Ante el asombro del alcalde, que no cesa en su empeño de mantener su nuevo coche, comienza una fase de generación de opciones para que sus vecinos aprueben esta iniciativa y dejen de involucrases en lo que un primer momento fue una idea para la mejora de su vida cotidiana. Como última propuesta Enrique valora colocar un punto de carga individual a su contador luz haciendo alusión al artículo 3 de la Ley de Propiedad Horizontal, del BOE 283 del 23/9/09, en el que se indica que la instalación de un punto de recarga de vehículos eléctricos para su uso privado solo requiere de comunicación previa a la comunidad. Finalmente llega a la conclusión de que instalar un contador individual en el contador general del garaje para detallar su consumo es la mejor alternativa que se baraja. La pega es que necesita la aprobación de la comunidad para su realización, pero una vez más los vecinos se niegan. Esto implica que Enrique se replantee cuánto dinero está dispuesto a poner de su bolsillo por conseguir que el coche eléctrico le aporte más de lo que le está suponiendo.

Tras intentar cargar el coche de múltiples formas el protagonista de esta historia desiste renunciando al coche para volver a su vida, pero los vecinos le proponen que para no manchar su imagen como alcalde ecologista ponga a disposición de la comunidad de propietarios el uso del coche eléctrico.

Es entonces cuando queda patente cuál era el interés real de los vecinos de esa comunidad. No se traba tanto de torpedear sistemáticamente todas las propuestas del alcalde sino que querían también que se beneficiara la comunidad de esa adquisición, pues utilizar el coche eléctrico podía suponer un ahorro para todos. Si desde el principio hubiese habido un proceso estructurado de mediación que explorara los intereses reales de las partes, habría sido posible averiguar mucho antes cuál era el modo en que hubiesen podido llegar a un entendimiento. Podrían haber dedicado más tiempo a valorar cómo implementar la idea del coche eléctrico en la comunidad. De este modo, quizás, habrían llegado a crear nuevos escenarios donde les interesara tener unas instalaciones energéticamente eficientes para beneficio de todos.

No olvidemos que la mediación no cierra la negociación a aquellos aspectos en los que se basa inicialmente el conflicto, ya que permite generar dinámicas constructivas que llevan a acuerdos mucho más generosos de lo que podrían haber sido teniendo en cuenta el punto de partida.

Sugeriríamos a los guionistas de la serie de televisión que incorporaran el personaje de un mediador vecinal a la trama pero creemos que eso acabaría rápidamente con el argumento del programa, por lo que nos abstenemos de ello y seguiremos disfrutándola como está.