27 Abr No hay comentarios ResMedia Sin categoría

Hoy queremos abordar un tipo de proceso muy específico, pero también de gran utilidad para quienes se aventuran a seguirlo.

 A la Justicia Retributiva clásica se contrapone la Justicia Restaurativa, vinculada a la mediación penal, pero en un momento posterior al juicio. No es un proceso de mediación propiamente dicho: si bien comparte las características protocolarias de una mediación al uso (sesiones individuales o conjuntas, desarrollo de las sesiones a través de preguntas abiertas), el fin es distinto. Ya no hay presunto agresor, es un caso en que el infractor ha sido ya condenado, y hay una víctima claramente identificada. No se trata de establecer la pena del infractor, y la retribución monetaria de la víctima, sino que se emplea un enfoque más amplio, que permita explorar de un modo más concienzudo de qué manera restaurar al agraviado. En este tipo de procesos tiene especialmente relevancia la protección de la víctima y su situación emocional. El miedo, el odio, la frustración, la indignación, la rabia,  la impotencia, el desamparo, la sensación de indefensión, la culpa, no tienen cabida en un juicio ordinario, que ni da el margen ni el tiempo para que se traten adecuadamente, y ello conlleva en muchas ocasiones a estados de profunda depresión. Un proceso estructurado de diálogo con su agresor puede ser muy positivo para una víctima que quiera encontrar respuestas a lo que sucedió, que quiera ser dueña de su vida y no dejarla por completo al arbitrio de terceros.

daño, reparación, mediación penal

Dado que el estado anímico de las partes es esencial en este tipo de actuaciones, un proceso de Justicia Restaurativa ha de realizarse en atención a la víctima, y sólo cuando se sienta preparada, y hay que sondear al presunto agresor previamente para saber hasta qué punto puede ser perjudicial un careo directo.

Un proceso de Justicia Restaurativa que llegue a buen puerto puede implicar beneficios penitenciarios para el infractor que se encuentre en la cárcel, pero existen casos en que los infractores renuncian previamente a cualquier tipo de ventaja penitenciaria a la hora de decidir si tomar parte o no de un proceso de justicia restaurativa. En estos casos, si deciden participar, ha de ser para asumir plenamente la responsabilidad y para, llegado el caso, y sólo si no hay indicio de mala fe en el proceso, solicitar el perdón de la víctima.

La Justicia Restaurativa tiene un enfoque amplio no sólo con respecto a la restauración de la víctima, sino a la concienciación de la sociedad. No se trata sólo de que el agresor se responsabilice de las consecuencias de lo que ha hecho, sino de crear una implicación de la comunidad en una reinserción del delincuente Que no se le desampare en ningún nivel, para evitar que vuelva a delinquir y promover de este modo una cultura de respeto y de convivencia.