16 Feb No hay comentarios ResMedia Sin categoría

Ya pocos pueden decir que en la sociedad actual hay poca mezcla de culturas de diferentes partes del mundo, cada una con sus costumbres, religiones y formas de entender la vida. Es en este contexto donde radica la mayor parte de conflictos que surgen entre los diferentes miembros de una comunidad intercultural.
Podríamos definir la interculturalidad como la interacción entre miembros y grupos de personas que comparten diferentes culturas contribuyendo a la integración y la pacífica convivencia.

 

Conflictos Interculturales

Siempre ha habido un sinfín de problemas a la hora en que conviven miembros de diferentes culturas, desde la barrera que puede ser el idioma a las costumbres que pueden resultarnos extrañas a nuestros ojos.

En la actualidad esta clase de conflictos no suele ser tratada por casi ningún profesional de la mediación y creo que es ahí donde reside el principal problema. Me refiero a que hasta hace relativamente poco solo se tenía la vía judicial para intentar solucionar este tipo de conflictos. La gran dificultad a la que se enfrentan los miembros de diferentes culturas es básicamente que por esta vía no se tiene una visión clara sobre los conflictos y no solo eso, sino que por otra parte, la ley no puede aplicarse del modo en que esperan las partes del conflicto (o es tremendamente complicado). En la mayoría de los casos hay que tener en cuenta que es un tercero (el juez) el que impone las soluciones acorde con lo que marca la normativa. Es ahí donde las intervenciones de mediadores son realmente productivas. Pese a que hoy en día la mediación sigue sin ser del todo conocida, sí que ha conseguido muchos más seguidores, pues tiene un alto porcentaje de acuerdos entre las partes.

Beneficios de la mediación intercultural

El Mediador Intercultural

Un mediador intercultural ha de tener conocimientos específicos del lenguaje verbal y no verbal de las etnias con las que trabaje en su día a día. Si queremos que la mediación tenga efecto y sea productiva, los mediadores deben conocer las costumbres de ambas partes y tener una noción sobre la cultura de cada una de ellas, ya que es posible que lo que para unos sea importante, para otros no lo sea. Tener en cuenta este tipo de cuestiones facilitará que las partes se sientan cómodas y a gusto durante el proceso de mediación, y a su vez les permitirá centrase en sus necesidades.

Además, en el ámbito intercultural contar con mediadores pertenecientes a las diferentes culturas implicadas suma al proceso de mediación. Por ejemplo, los casos de mediaciones entre gitanos y payos conformados por mediadores de ambas etnias favorece en gran medida la comunicación y el entendimientos entre las diferentes partes.

Otra de las grandes ventajas y utilidades que tiene la mediación intercultural es su forma preventiva, ya que no solo nos sirve para que dos miembros de diferentes culturas se sienten a explicar qué es lo que les molesta, sino que además les sirve para prevenir futuros conflictos de este estilo. La mediación intercultural tiene un valor añadido muy importante, pues permite una integración en profundidad de valores y costumbres muy distintos entre sí.

También es necesario crear un espacio de confianza y armonía, donde las partes no se sientan juzgadas y donde se puedan tratar los temas que más les preocupen. Esto conlleva a que ambas partes se reconozcan uno en el otro, y mediante la empatía intenten visualizar la situación a la inversa.

La mayoría de los conflictos interculturales como bien decíamos antes se suelen dar por una barrera cultural. Es trabajo del equipo de mediación conseguir que esta barrera caiga, ya sea mediante un traductor en el caso de que sea cuestión de entendimiento entre las partes o preguntando por la importancia del conflicto a cada una de las partes respetando las tradiciones de cada una de ellas.

Otra de las formas de utilización de esta mediación intercultural es que se nos presenta como un marco perfecto para poder llevar a cabo talleres de sensibilización no solo ya con menores en colegios, sino que se podría plantear realizar un trabajo de mediación entre comunidades de vecinos, donde exponer las diferentes culturas.
La herramienta clave de estos procesos es la empatía, y es labor del mediador conseguir que las partes entiendan las necesidades del otro y su cultura, permitiendo que los acuerdos sean mucho más flexibles y se amolden mejor a las necesidades específicas de cada uno.